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25 de noviembre de 2013

CASTELO DO INFERNO / Ferrer Ferrán y su viaje musical al Portugal de la Reconquista



¿Alguna vez has pensado en viajar hasta los tiempos de la Reconquista? ¿Qué música pondrías en tu reproductor para desplazarte hasta el Portugal del siglo XI, en plena campaña contra la ocupación de los árabes en territorio lusitano? Es ésta una época de leyendas que quedan lejos del esplendor económico y cultural del Portugal de los siglos XV y XVI, la época de las grandes expediciones marítimas y de las conquistas de vastos territorios en América, Oriente y África. El siglo XI de Portugal no era muy distinto del de Castilla. Precisamente es la época de los castillos, de la construcción de grandes fortalezas y cárceles en terrenos abruptos y montañosos; es el de los reyes y los vasallos. También de la ruptura de la convivencia, de las grandes gestas militares y de la “fe en la espada”, que llegó acompañada de la aparición de las órdenes religiosas y de un estilo arquitectónico que aparecerá siempre ligado a ellas: el románico. 

Este contexto histórico jugó un papel importante cuando al maestro Ferrer Ferrán (Valencia, 1966) le encargaron realizar una composición para conmemorar los 150 años de la “Assossiaçao Recreativa e Musical” de Vilela, una pequeña pedanía del municipio de Arcos de Valdevez, al norte de Portugal. Para componer su obra, Ferrer Ferrán decidió inspirarse en la belleza y singularidad de esta zona caracterizada por sus hermosos paisajes entrecortados por el río que discurre entre orillas escarpadas y cuya ciudad más importante es Paredes, localidad conocida por su rico patrimonio arquitectónico en el que destaca el monasterio románico de Cête. 


Ferrer Ferran convirtió este encargo en un bello poema sinfónico para banda dividido en tres movimientos que no hacen sino describir la belleza de la zona y narrarnos algunas de las leyendas que en aquellos parajes ocurrieron.  Se trata de una composición rica en contrastes y variaciones, con mucho brío de principio a fin. 

“Castelo do Inferno” está dividido en tres partes:

I- Mosteiro de Vilela: la llegada de un rey victorioso

El primer paso nos lleva hasta el municipio de Vilela y hasta principios del siglo XII con la llegada del Alfonso I (Alfonso Henríquez, II Conde de Portugal), autoproclamado primer rey de Portugal por sus tropas y llamado “El Fundador” y “El Grande”. Entre las gestas de este rey destacan las primeras victorias contra el Imperio Almorávide, las grandes conquistas de Santarén y Lisboa y el reconocimiento de Portugal como reino independiente tanto por parte del rey Alfonso II de Castilla como por parte del Papa Alejandro III, quien reconoció al nuevo monarca y a su territorio como vasallos de la Iglesia. El primer movimiento de “Castelo do Inferno” se basa precisamente en ese momento en el que Alfonso I de Portugal deja algunas de sus nuevas tierras conquistadas para que allí se establezcan las distintas órdenes religiosas. 


II- Boca do inferno: vestigios de unos sonidos casi infernales

El segundo movimiento de “Castelo do Inferno”  se centra en ese nuevo lugar donde los monjes rezan, trabajan, copian libros y recogen peregrinos. Se trata de un espacio natural presidido por un gran precipicio, la “Boca do Inferno”, una especie de ruta formada por la erosión del agua. La parte de la obra de Ferrer Ferrán dedicada a este lugar parece más tenebrosa y grave seguramente por la propia personalidad del paraje, en el que el sonido estremecedor del agua al impactar contra la roca es constante. Según cuenta la  leyenda aquí ocurrió el milagro “da Señora do Salto”: “Un día de niebla, un caballero montado a caballo perseguía una liebre, (que personificaba al diablo), y cayó al precipicio. En peligro, el caballero invocó a Nuestra Señora y por milagro, se salvó él y su caballo”. 


III- Vestigios do Castelo: la batalla sinfónica

El último movimiento de “Castelo do inferno” está dedicado a la Torre del Castillo de Aguiar de Sousa, una gran atalaya que jugó un importante papel para la defensa de la región por parte de los reyes de Asturias contra el rey moro Almanzor, que atacó la fortaleza en el año 995.  Este último tercio del poema rememora la  batalla y las luchas con espadas entre moros y cristianos que duraron siglos y que acabaron con la expulsión de los primeros en el año 1492. En el siglo XII Mem Pires de Aguiar, caballero portugués y señor feudal, se convirtió en  señor de la Torre y sus aledaños, a quienes “bautizó” con su propio nombre. En la actualidad esta fortaleza protagonista de la obra de Ferrer Ferrán forma parte de la Ruta del Románico del Valle de Sousa.

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El resultado de este viaje musical al Portugal de la Reconquista es una historia contada en forma de composición para banda sinfónica que destaca por su complejidad en cuanto a tempo y densidad armónica pero muy sugerente y, como habéis podido leer, llena de historia. 



22 de noviembre de 2013

ICONOS Y REPRESENTACIONES/ Santa Cecilia, la patrona de nuestras bandas de música


Representación tradicional de Santa Cecilia, junto con el órgano, el laúd y su Ángel Custodio

La música es una de las manifestaciones culturales más antiguas que conocemos. Ha formado parte de la historia del hombre desde sus inicios y es muy difícil establecer su origen. Por eso, son muchos los que aseguran que la música es tan vieja como la propia Humanidad. A lo largo de los siglos, la música ha jugado papeles de todo tipo, siempre tomando roles relacionados con el arte, la cultura y la religión que han ido desde la transmisión de valores educativos a la cohesión social pasando por la creación de una identidad nacional o colectiva, las manifestaciones puramente religiosas o los ritos más profanos. En todo caso si algo deja en evidencia los más de 5.000 años de historia de la música es que ésta es, ante todo, una manifestación cultural  de índole UNIVERSAL. 


Interior Iglesia de Santa Cecilia en el Trastévere romano

Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que las diferentes culturas y civilizaciones hayan personalizado la música en forma de dioses, musas, santos y deidades de todo tipo que son las que le han conferido cierto aura mística y un valor que va más allá de lo mundano y de lo material. De hecho, la música es la forma "natural" del hombre para comunicarse con los dioses, y por eso está presente en sus oraciones, ritos y danzas. En este sentido, y si indagamos en nuestra cultura,  tenemos que hacer una parada obligatoria en una de las figuras consideradas madres de la música y que es, a su vez, una de las que más devoción tienen en la cultura occidental. Se trata de Santa Cecilia de Roma. Su festividad se celebra el 22 de noviembre desde que en 1584 el Papa Gregorio XIII la declara Patrona de la música y de los músicos. Aunque la tradición primitiva cristiana celebrara su festividad el 16 de septiembre, coincidiendo con el día del entierro de la Santa, la iglesia levantada en su honor en el Trastévere, que es a su vez una de las más populares de Roma, mantuvo la tradición de realizar la fiesta de su patrona el 22 de noviembre, fecha que se mantiene hasta la actualidad. 

En toda la geografía española para conmemorar la festividad de Santa Cecilia las Bandas de Música y Asociaciones Musicales realizan conciertos y recitales especiales en los que tanto los músicos consagrados como los nuevos tienen protagonismo. 



¿ Por qué es Santa Cecilia la Patrona de la música según la tradición cristiana?

Según los textos bíblicos, fue el martirio de esta mujer perteneciente a una familia patricia de la Roma del Imperio y su ensalzamiento como mujer cristiana que abrazó la virginidad y sufrió el martirio lo que la convirtió a Santa Cecilia en una de las santas más populares de la Iglesia de Roma. Su relación con la música es un poco más compleja. Según la tradición, Santa Cecilia había decidió entregar su vida a Dios pero su padre decidió casarla con un esposo pagano. Durante la boda y mientras los músicos tocaban, dicen que ella cantaba a Dios en su corazón y que en este canto se le apareció su ángel custodio. La santa reveló a su esposo, Valeriano, que podía ver a su ángel, quien velaba por su virginidad, y le prometió que si él se bautizaba, también podría verlo. Así lo hizo junto con su hermano, Tiburcio. Convertidos los tres, ayudaron a muchos otros a convertirse al cristianismo, lo que originó que fueran durante perseguidos y torturados. Santa Cecilia fue condenada a morir sofocada en su propia casa por los gases de un horno. Desde entonces ha sido una de las mártires de la primitiva Iglesia más veneradas.

El martirio de Santa Cecilia. Escultura en mármol de Stefano Maderno (Año 1600. Aprox.) 
Basílica de Santa Cecilia en Trastévere (Roma)

A partir de la Edad Media Santa Cecilia aparece iconográficamente representada portando distintos instrumentos musicales y especialmente por tres: el órgano, el clavicordio y el laúd.  Esta representación tiene dos motivos: el primero es que es muy probable que Cecilia, por pertenecer a una clase social elevada, tuviera conocimientos musicales y, de hecho, cierta fama y destreza con algunos instrumentos de cuerda típicos de la nobleza romana como el arpa o la cítara; el segundo hace alusión a una parte de las Actas de santa Cecilia, un documento escrito en latín y aparecido en el año 480 y que reflejaba una serie de textos de un códice anterior. Una frase en una de la antífonas (texto breve de carácter litúrgico) de este texto dio pie a entender todo lo que acompaña a la leyenda de Santa Cecilia  y que hemos comentado anteriormente. 

La frase en cuestión es la siguiente:

Candéntibus órganis Cæcilia Dómino decantábat dicens (…).  

La primera traducción que se hizo de esta parte de las Actas es que durante la boda, “mientras sonaban los instrumentos musicales, ella le decía (o  cantaba, de la forma latina canentibus) al Señor...”.  Si cambiamos el genérico órganis (instrumento musical) por el instrumento musical órgano, encontramos que Santa Cecilia canta a Dios con un órgano, lo que la relaciona directamente con sus representaciones posteriores.  



Sin embargo, otro códice más antiguo alude a este misma frase traduciendo candentibus no como sinónimo de cantantibus sino como el adjetivo candente, mientras que órgano (del latino organis) se traduciría no como el instrumento de música sino o bien como un instrumento de tortura, o bien como palabra para referirse a un fuelle usado en aquella época para insuflar fuego. Así, la traducción según el códice sería algo así como “entre las herramientas candentes, cantaba a su único Señor” o bien “mientras estaba el horno al rojo vivo, Cecilia cantaba al Señor diciendo”, dejando claro, en ambos casos, que en ese momento no se hace alusión a la boda sino al martirio de la Santa. El problema de confusión  es que el copista pudo transcribir algunas palabras mal del códice original a las Actas. 

En todo caso, la vinculación de Santa Cecilia con la música va más allá de este momento concreto de su vida, de una fecha o de posibles traducciones erróneas, y es aquí donde sale a luz un concepto mucho más profundo que todo músico y amante de la música entiende. Si algo resalta de la vida y muerte de Santa Cecilia es su compromiso y su virtud. La virtud está directamente relacionada con el virtuosismo y por lo tanto, con la ejecución virtuosa, que proclama a la música como quitaesencia de las artes y que es el objetivo final de todo compositor, director, músico o intérprete. 




30 de septiembre de 2013

70 ANIVERSARIO DE LA ORQUESTA DE VALENCIA



El próximo 25 de octubre en el Palau de la Música de Valencia tendrá lugar un emblemático concierto para celebrar el 70 aniversario de la Orquesta de Valencia , la obra de encargo seleccionada para conmemorar dicho evento es el Concierto n.4 "Porta dels Serrans" del compositor valenciano Ferrer Ferrán.

El Concert nº 4 'Porta dels Serrans' mantiene los parámetros de la forma "concierto", y fusiona elementos románticos, medievales y contemporáneos para crear una fusión de estéticas, que tanto caracterizan al autor en su obra musical. En palabras del propio Ferrer Ferrán, es una composición en la que "todos y cada uno de los instrumentos que comprenden la orquesta, van a tener un protagonismo especial durante el transcurso de la obra".

Baghira, Pepito Grillo, Tumnus, Eolo el rey, Bassi la marioneta, piezas indispensables en tu repertorio así como algunas de sus composiciones más emblemáticas para banda están disponibes en Impromptu Editores, os iremos informando de sus proyectos, actividades y novedades.

BIENVENIDO A IMPROMPTU


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Les damos la bienvenida al blog de Impromptu donde queremos compartir nuestras inquietudes y experiencias en temas de música clásica y, en especial, sobre las bandas de música.

Impromptu, nace como un concepto innovador de editorial musical y promoción de compositores, fruto de la inquietud por la mejora constante. Hablaremos de metodologías de aprendizaje musical, debatiremos sobre las nuevas tendencias en métodos, contrastaremos opiniones sobre armonía clásica o jazz y os recomendaremos libros técnicos y las piezas musicales que más se adaptan para cada necesidad.

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